Darina con alas

Mariposa en el cristal

21 julio, 2009
Las mariposas siempre me han gustado, aunque desde que me regalaron mi primer microscopio y pude ver una de cerca me di cuenta de que no son los bichos más bonitos sobre la tierra; la verdad son algo repugnantes, con sus patitas peludas y sus ojos misteriosos.

Lo más bonito de ver las mariposas es, por supuesto, admirar sus alas... Y resulta conveniente que se muevan rápido, por lo que en un día normal no apreciamos su lengua, a menos de que acabemos por ver uno de esos documentales donde se les ve en su máximo esplendor y fealdad grotesca.

Esto lo pensaba apenas hoy, porque mientras esperaba el vehículo para llegar a mi curso de diseño gráfico una mariposa atravesó la calle y fue atropellada por un Sedan rojo. (No alcancé a anotar las placas para levantar la denuncia formal de hechos).

Parecía una mariposa naranja, de esas que son muy comunes o quizá ya no tan comunes, porque como he afirmado con antelación... el barrio donde habito no es ninguna pradera.

Me puse algo triste, porque aunque no es igual que cuando vez que atropellan a un perrito (porque allí escuchas el ladrido del perrito y ves las tripas y cosas rojas que quedan en la acera), no puedo evitar sentirme mal.

Es tan cotidiana la vida y la muerte en esta ciudad que a veces creo que ya hemos perdido la capacidad de compasión y de asombro. La posibilidad de conmovernos con la muerte o de admirar la vida.

En casi todos mis viajes por carretera, principalmente en los que han sido en el sur del país, bajo del auto para encontrarme un cristal lleno de insectos varios y, claro, mariposas.

O a lo mejor es otra cosa la que me hace quedarme mirando los vidrios que pasan, como quien cuenta los autos rojos que nunca tendrá en un puente.

D.

2 comentarios:

Mar dijo...

Sí, ya me había preguntado yo por qué me conmovía tanto un perrito atropellado y no igual, una mariposa u otro animal volador, estrellado en un parabrisas.

Culpa de la ciudad, sí.
Y eso que yo vivo en una chiquita.

Darina Silverstone dijo...

Mar:

Me imagino que en tu ciudad hay más mariposas por kilometro cuadrado que en la mía.

Hay que consultar los censos.

D.