Darina con alas

El regalo

16 agosto, 2009
Era su cumpleaños.

La última vez que estuvimos juntos se emborrachó y recordó cuando era joven. Haciendo un redondel con sus dedos me aseguró:

- Ella tenía la cintura de este tamaño, eran 50 centímetros, tal vez menos. $1,500.00 por estar con ella. Pero valía la pena. Valía totalmente la pena...- Se echaba los caballitos de tequila mirando un punto en el vacío, que yo nunca pude encontrar, a pesar de pasarme mucho tiempo contemplandolo.

Era su cumpleaños. Alguna vez gané el concurso de darle el mejor regalo de cumpleaños, pero eran otros tiempos. Ya ni siquiera estaba en la carrera...

Aunque valdría la pena, por verlo sonreír.

Así que le pedí que me llevara a Sullivan, la zona roja por excelencia de la ciudad. Pero era MI regalo, así que yo iba a elegir. Era lo justo.

Dimos un par de vueltas en el auto. Quizá era temprano, no encontraba exactamente lo que andaba buscando.

Hasta que la vi. Una lolita que parecía recién sacada de algún anime. Pero la distorsión de la noche era mucha. Me pareció insolitamente inquietante. Después de todo, dicen que uno siempre regala lo que quisiera recibir.

Él hizo el trato, pero le pasé el dinero de la guantera. Todo fue muy rápido, ascéptico, tal como me gusta un excelente servicio a clientes.

Le pregunté si quería que me quedara.

Después de todo era su cumpleaños y él debía elegir.

Era lo justo.

D.

3 comentarios:

Onminayas dijo...

No me quedó muy claro el final de la historia... Ni siquiera me me quedó claro quien recibió el regalo de los tres.

Esto tienen las historias con final abierto: los ineptos nunca sabemos cual de los caminos debemos de tomar.

Besos.

Mar dijo...

Cuánta dádiva.

¿Y para mi cumpleaños?

Darina Silverstone dijo...

Onminayas:

La historia no terminó, propiamente dicho. En realidad hacía futurismo, porque aún no me alcanza para verme tan dadivosa.

Je.

Un abrazo.

Mar:

Tu pide, Mar.

A Natalia le di su regalo casi un año y medio después de comprarlo...

D.