Darina con alas

Palmeras de la brisa rápida, de Juan Villoro

14 septiembre, 2012
Un viaje suele ser, también un viaje hacia dentro de uno mismo.

El viajero no sabe donde va. El turista no sabe dónde estuvo.

Cuando uno emprende un viaje al lugar de donde vienen las raíces de la familia parece imposible dejar de mirar hacia donde se extienden y de donde abrevan detalles de la personalidad: luego, el viaje resulta autobiográfico en muchas formas. Algunas impredecibles y sumamente aleatorias. Otras fríamente calculadas, como quien hace un efecto en un billar de tres bandas.

Así, Juan Villoro toca en las cuatro esquinas del alma y acierta, finalmente, en el ojo del mundo. En Yucatán.

No sé si llamarle Crónica o ensayo. Me decantaría por llamarlo bitácora, aunque esto también sería inexacto.

El corazón que se vacía en las hojas de "Palmeras de la brisa rápida" no deja sólo teñir de rojo la hoja, sino que nos da un amplio espéctro que va desde esa fascinación gozosa por la cocina yucateca, pasando por los tañidos de las campanas y el rock "contemporáneo" (la obra es de 1988) de la península yucateca, rica también en trovadores y música tradicional.

¿Qué sería de esa llanura sin los cientos de promontorios piramidales? Mudos testigos de las civilizaciones prehispánicas: el asombro de la cultura maya, las buenas costumbres de la sociedad moderna y el feudalismo de los hacendados henequeneros se deslizan entre los dedos, como quien puede acariciar varios siglos en un par de hojas... pues Palmeras de la brisa rápida tiene menos de 200 hojas.

La edición que yo tengo, editada por Almadía, tiene una hermosa cubierta que transforma la palmera con base de ajedrez en un poderoso jaguar mostrando los dientes. Así la belleza ligera de la Península Yucateca muestra los dientes y su lado más filoso en agudas dentelladas que lanza Villoro en su prosa ágil y estilo fluído que no da paso a las dudas.

Hermosa prosa y divertidas frases que se le quedan a uno marcadas como picadura de mosquito, el certero lenguaje de Villoro es un aguijón de abeja africana y sabe a papadzul recién hecho.


Si tienen un par de horas y quieren emprender un viaje, esta es mi recomendación patriótica: vayan a conocer la hermana república de Yucatán.

Cinco estrellas.

D.

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