Darina con alas

Citas malas

18 septiembre, 2013
Me encanta ver esas personas que, con toda la inocencia del mundo escriben bajo el rubro de "Cita favorita": "En la playa con una persona que me guste..."

Esta entrada no habla de frases malas. Sino de citas. Ese difícil arte de reunirse con una persona con la intención de conocerla (muchas veces con fines románticos... aunque qué se yo, dice un amigo mío que el objetivo de una cita es coger y si uno puede coger sin cita de por medio, está eficientando el proceso)

Yo no sé de los procesos eficientes, pero si sé de citas malas.

Creo que a mi edad, si uno es soltera y en una gran ciudad, ya tuvo una buena dosis de citas buenas y malas.

Las peores citas son aquellas en las que el susodicho o la susodicha no aparece, aunque en ese caso nos referimos a un tema que debe ser objeto de otro análisis: el plantón.

Más allá de las veces que me han dejado plantada (les aseguro que han sido muchas) están los días en que las citas malas me han hecho considerar que no hay mejor amigo que un té caliente, unas pantuflas esponjosas y una ducha tibia.

¿De mis peores citas? Aquella en el que el tipo era Testigo de Jehová y en la que, además de no querer ir a ningún café o espacio cubierto, pasé cerca de una hora escuchando predicar/contar sobre las ventajas de su sistema ético/filosófico/moral. Al terminar la desangelada plática se despidió diciendo: "Me hubiera gustado que me contaras más de ti, eres muy callada". *Inserte cara de incredulidad acá*

Luego estuvo esa cita en la que el tipo pasó a recogerme en su auto y le gritaba a todos los conductores que eran unos "Nacos", mientras trataba de arreglar un asunto del trabajo. Tras salirse del cine para contestar el teléfono 3 veces, me dijo al terminar la película: ¿Te importa si te dejo aquí? Es que surgió algo y tengo que irme a Querétaro... No me importó. El tipo me había fastidiado desde antes de bajar del auto.

Claro, tampoco me he librado de darle muy malas citas a mis pretendientes... como aquella vez en que el chico estaba convencido de estar haciendo su mejor papel y le salgo con la novedad de que odiaba a los fanáticos del deporte y  que francamente me aburría...

Como balde de agua fría.

Alguna vez les contaré de mis mejores citas, espero que los responsables no andan por allí para ufanarse.

D.






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