Darina con alas

El inventor de juegos

10 julio, 2014
Apenas era martes.

Mis padres me llamaron después de un día que, por mucho, podría describirse en pocas palabras como "desalentador".

Y en un día desalentador casi cualquier cosa puede cambiar el panorama para bien, así que me dejé invitar al cine de 2x1.

Me animé además a invitar palomitas, pero nadie quiso...

Y nos dispusimos a ver "El inventor de juegos", una película argentina con financiamiento canadiense e italiano, que está hecho pensado en las grandes producciones y tiene algunos toques que recuerdan a Narnia, Harry Potter, Lemony Snicket y otras cintas por el estilo, de niños que viven emocionantes aventuras.

Iván Drago es un niño que viene de una familia escepcional, aunque poco sabe de ello porque su padre se alejó de su abuelo debido a diferencias de opinones... Pero el destino le hará saber que en su estirpe corre sangre de inventor: de inventor de juegos de mesa, más específicamente.

Así como hay quien tiene talento para un instrumento, otros para los deportes, Iván tenía una fascinación por los juegos de mesa, pero a su padre no le causaban simpatía. Tras ganar un concurso que vio en una revista, Iván gana un certamen en donde recibe una curiosa calcomanía de "tatuaje", de esas que se pegan con el agua.

Lo curioso es que después de colocarla nunca se borra: esa calcomanía será el primer suceso extraordinario entre una serie de aventuras que emprende Iván como parte de su trayecto para convertir su vida en el viaje (y el juego) más sorprendente.

Conoceremos después a su adorable abuelo que vive en Zyl; a su amiga invisible, Anunciación;  a Krebs, su enemigo en el colegio Possum y hasta a su doble en el parque de diversiones creado en su honor.

El inventor de juegos está basado en un libro escrito de Pablo de Santis. Se divide en tres partes: "El ganador del concurso", "Zyl" y "La Compañía de los Juegos profundos". Fue editado por primera vez por la Editorial Alfaguara, en la sección roja, literatura juvenil. (Y muero por leerlo)

La película, de Juan Pablo Buscarini cuenta una historia de principio a fin con bastante acierto y mejoró del todo mi tarde nublada. Cuatro estrellitas y una recomendación especial para verla con niños (no tan pequeños, por favor).

Deja un buen sabor de boca.

D.

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