María, las llaves!

13 junio, 2008
Me encanta esa escena de "La vida es bella" donde el protagonista grita "María, las llaves!" y, en efecto, le tiran las llaves para que entre al corazón de su amada...

He pensado mucho en la Propiedad Privada, la Familia y el Amor, ultimamente.

Quizá porque no puedo separar de mi vida ningún ámbito y todo se me revuelve en la mente, creando un auténtico caos, una sopa intragable de letras, recuerdos, pensamientos...

Pensar, por ejemplo, que la idea de familia, amor y pertenencia son una misma, porque a partir de la idea de Propiedad Privada surge también la idea de "lo mío" y "los míos" y lo que tengo, para decir que soy y poseo...

Lo mío es mío,porque lo poseo y lo poseo, porque he trabajado por ello, o quizá lo arrebaté, pero ahora que es mío no quiero que nadie me lo quite...

Es entonces que surge la idea de guardar. Y allí es donde entra el concepto de la llave.

La llave es un dispositivo sumamente ingenioso inventado para que aquel que tiene acceso a ella, sea el feliz poseedor de lo que está "bajo llave"

Lo que está "bajo llave", está, pero no está, porque está oculto a las miradas... o disponible a las miradas, pero inaccesible.

Entonces, sólo quien tiene la llave tiena acceso a ello. Y se supone que todo lo que está bajo llave es valioso, porque si no ¿para que lo pone uno bajo llave?

Recuerdo que cuando era niña tenía un diario con su candado... entonces lo que tenía allí, era valioso... Y estaba "bajo llave" (se podía abrir con un pasador, lo hice muchas veces: además creo que a nadie le interesaba saber que una niña de Sexto B me había quitado mi lugar en los columpios y por eso me enojé con ella)

Ahora la llave y el candado de mi diario se perdieron y yo lo abro de vez en cuando para acordarme de esas cosas.

Me pregunto cuantas cosas que ahora considero valiosas dentro de poco no serán ni polvo. Y cuantas cosas que consideré valiosas alguna vez, dignas de ponerse bajo llave, se han quedado allí, sin que nunca haya vuelto acceder a ellas, por perder la llave, por desidia, por ignorancia de mi parte, por atesorar inutilmente.

Me pregunto si a mi corazón le pasará un día lo mismo, porque no sé donde he dejado la llave, porque no sé si alguna vez hubo llave, porque tal vez repartí demasiadas llaves a quien no quería abrirlo.

D.

8 comentarios:

Mar dijo...

Ah, sí. Yo también recuerdo haber atesorado mis diarios de quinceañera como nada en el mundo. Ahora están ahí revueltos entre un montón de mugre que debería de tirar.

Ya no me preocupa que nadie los lea, de hecho, no creo que a nadie en mi casa le interese mucho qué fue de mi vida cuando tenía dieciséis años.

Pienso que a lo mejor pasará lo mismo con mi pútrido corazoncito, quizá en no demasiado tiempo. Dejaré de guardarlo celosamente para dejarlo a disposición de cualquier ente humano que ande por ahí.

Sí. Eso de las contraseñas y los candados no me funcionan por períodos prolongados de tiempo.

Nobel prize blogger dijo...

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Ladahir Mebarak Haddad dijo...

No todas las llaves son de cobre. Algunas llaves y algunas cerraduras son simplemente circunstanciales. Habemos quienes regamos campos de cerraduras a sabiendas de que un día florecerán. Que el misterio será develado.
Esas son las llaves que me gustan.

Noa dijo...

Las cerraduras son asi, ideas estrambóticas que prometen prisión y libertad.

Pero llenas de gritas que dejan pasar la brisa de la esperanza.

Pequeña Saltamontes dijo...

Siempre atesoramos.

Y quizá será que ando medio funesta últimamente, pero pienso que eso es algo que no tiene sentido.

Nadie sabe si vivirá otro día y al final no te llevas nada.

Pienso eso cuando veo la enorme cantidad de libros que tengo y que no he leído o la ropa que compro y que nunca uso.

Hace poco borré muchas fotos mías. De repente pensé que si moría no me gustaría que pensaran que era una narcicista por la enorme cantidad de imágenes de mí misma que tenía o que era una pervertida, por otros archivos sospechosos y guardados con contraseña.

¿Y qué hacer? Constatemente evolucionamos, crecemos y aprendemos.

Y hasta cambiamos de manera de pensar.

Quizá simplemente deberíamos dejarnos llevar y conservar en la mente lo que quiera quedarse ahí.

Publiqué algo en mi blog, ojalá puedas pasarte por allá.

Darina Silverstone dijo...

Mar:

Si... quizá en un tiempo te asombres como te alejaste de los que en realidad podías amar.

Nobel Prize:

Vaya! No sabía que eso existía. Jo, pero no creo merecer tal honor.

Ladahir:

Mirad a los lirios del campo, que no se fatigan ni hilan...

Noa:

Si... en todas las cerraduras hay espacio para una mirada furtiva.

Pequeña:

Me da gusto que te renueves... como ya lo he dicho muchas veces, eres una mujer excepcional.

D.

Indigente Iletrado dijo...

Mi vocación marginal tiene sus ventajas.

Saber usar un juego de ganzúas es tan útil como saber crear una brújula con una envoltura de chocolate y unas cerillas. Lo aprendí en McGiver.

Darina Silverstone dijo...

La tía Paty, la tía Selma y tú tienen cosas en común que nunca había considerado, indigente...

D.