Mi gato tenía un nombre largo y feo que mi hermana le puso cuando tenía 15 años y no sabía lo que hacía.
Lo trajeron de la veterinaria un 15 de agosto. Yo estaba en Guanajuato, haciendo el viaje que cambiaría (en muchos sentidos) la forma en que veo la vida.
Igual que cuando murió, no estaba en casa. Así que llegué, tiré mi mochila en el sillón y casi lo aplasto.
Cabía en el puño de mi mano. Después mi tía llegó a decir que era un gato monstruo, porque creció mucho.
Era un gato elegante. Me gustaba verlo en la vidriera. También me gustaba que se durmiera encima de mi y mordiera mi ropa.
No arañaba mucho, pero le gustaba morder.
También le gustaba dormir encima de mis copias.
Se murió ayer. Y no estaba. Mi mamá lo enterró.
Cuando llegué a casa, vi sobre la vitrina la bolsa de comida pregunté...
-¡Compraron comida para gato! ¿Eso quiere decir que todavía tenemos gato?
- No- dijo mi mamá.
Y yo...
...
D.
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2 comentarios:
Primero un hamster y ahora un gato.
Mis más sentidas condolencias.
Justo eso me dijo Alex...
que tuviera cuidado con mi perro, antes de que la degradación de la cadena lógica tuviera sus consecuencias.
D.
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