No le quise creer, cuando me dije, que había mirado hacia el abismo. "N + 1" me dijo.
Esa oscuridad insondeable, donde el alma ya no regresa.
No le quise creer, porque la feliz ignorancia es el sitio donde nos encontramos todos, un sitio donde nos refocilamos, en espera de que la oscuridad aquella no nos toque, no nos manche, no nos cubra como un chapopote terrible y pegajoso.
No le puedo ayudar en nada, porque cuando alguien mira al abismo se ve atraído por esa oscuridad de agujero negro.
Debe ser una ley de la antimateria.
Me han tomado de la mano y me enseñaron el brocal del pozo de los deseos, no sin antes advertirme:
- Ten cuidado con lo que deseas...
Finalmente, el pozo de los deseos, como todos los pozos, es un abismo.
¿Quieres ser feliz un día? Emborrachate.
¿Quieres ser feliz un par de días? Cásate.
¿Quieres ser feliz el resto de tus días? Cuida tu jardín.
Aprendí un par de cosas ayer.
Brindo por la feliz ignorancia. Brindo por mi jardín.
D.
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2 comentarios:
Sí.
Saber nos hace responsables.
La ignorancia no.
Nos hace felices.
Brindemos por nuestra ignorancia.
Quizá con ella, no miremos hacia el abismo.
Mar:
Gracias por entender mi punto. Pensé que lo había puesto muy enredado.
D.
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