Darina con alas

De Bodas y esperas

08 septiembre, 2011
Esperó muchos años para esta noche. La noche antes de su boda. Y mañana, todas esas consejas familiares se habrían cumplido. Tanta espera, tanta anticipación, tanto buscar. Y esta era la noche antes de firnar "El papelito". Compromiso de por medio, con Epístola de Melchor Ocampo y todo. Los alcatraces ya esperan en la sala y el pastel será comprado apenas unas horas antes. Las bodas me ponen triste y feliz, pero más bien triste; quien sabe si eso del amor verdadero exista o si sea una invención lejana e imposible de asir con un papelito y un arreglo de alcatraces. Hoy pasé el día viendo estadísticas del deterioro de poder adquisitivo en México, las negras perspectivas de las elecciones del 2012 y una que otra alusión a que la esperanza, el trabajo y la buena voluntad nos sacarán adelante. No sé que pensar al respecto, pero... mañana hay una boda en la familia y estamos en la espera. D.

2 comentarios:

Anhelo dijo...

Oh sí, a mí, la mayoría de las bodas me dan tristeza, pero por la falta de toque personal. Muchas parecen lo mismo, ese evento de realización personal no muy distinto al de ser reinas en la primaria y bailar el vals con el compañero. En cambio, las bodas donde todo es planeado de una forma sorpresiva y donde se siente que es todo personal, me derriten. Por la onda de si el amor existe y el matrimonio lo avala, fíjate que no es cierto. El amor se ejercita igual que la felicidad, y el matrimonio es una forma de decir, OK, lo voy a intentar con todas mis fuerzas. El matrimonio es un verdadero trip, a veces una delicia y a veces ya te quieres bajar del juego e irte corriendo. Pero es como en los trabajos ideales, uno cree que porque es ideal vamos a estar felices todo el rato, pero no. Lo chingón sobre el compromiso en el amor es que, no importa cuántos topes te des en la cabeza, cada uno te enseñan algo sobre ti.
Saludos

RECOMENZAR dijo...

Excelente imaginacion