Darina con alas

Favores

30 agosto, 2012
Ojalá nunca nadie nos pidiera nada, ni casi nos preguntara, ningún consejo, ni favor, ni préstamo, ni de la atención siquiera... Ojalá nadie se nos acercara a decirnos "Por favor" u "Oye, ¿tú sabes? "Oye, tú podrías decirme", "Oye, es que quiero pedirte una recomendación, un dato, un parecer, una mano, dinero, una intercesión, un consuelo, una gracia, que me guardes este secreto o que cambies por mí y seas otro, o que por mí traiciones y mientas o calles y así me salves" 

Javier Marías
Tu rostro mañana Vol. 2
 
 Yo soy una buena persona. Casi cualquiera a quien le pregunten podría decirles.... ¿Por qué no le dices a D. que es buena persona? y en la fila del camión soy la típica persona a la que siempre le preguntas la ruta "Porque tiene cara de buena onda"

Soy realmente incapaz de mandarte a un lado que no sea la dirección correcta y me quedo siempre pensando si habrás llegado con bien, después de darte indicaciones. También con frecuencia señores y señoritas me piden que les preste mi tarjeta del metro y del metrobus para entrar, por no hacer la fila o no comprar un boleto.

Hoy fue uno de esos días en que iba por la vida haciendo favores y me di cuenta de algo... Realmente hacer favores es muy cansado.

Le conseguí trabajo a una de mis amigas; también estoy escribiendo para una publicación de universitarios donde no me pagan un centimo, pero lo disfruto mucho; me he comprometido a dar dos platicas en septiembre sobre mi trabajo y además empiezo a apoyar a otra conocida a armar un proyecto radiofónico.

Estoy agotada.

También le cargué una bolsa a una señora en el metro y creo que llevaba varios litros de helado, porque empecé a sentir una de mis piernas fría y ligeramente húmeda.

¿Cómo negarse a hacer un favor? ¿No hablaba bien de nosotros esa naturaleza desprendida y dadivosa? ¿No resultaba una excelente prueba de la buena educación recibida, altos valores morales y además la bondad del corazón propia de quien se casa con el príncipe del cuento?

Me queda tanta preocupación al no saber si mi ayuda fue la correcta, si tomé las decisiones justas, si he hecho bien.

Aún no escribo mi columna de esta semana y temo realmente sumergirme en la depresión al abrir el periódico.

A veces siento que mis favores están de más o son incompletos o vanos.

Ojalá nunca nadie nos pidiera nada, ni casi nos preguntara, ningún consejo, ni favor, ni préstamo, ni de la atención siquiera...

D.

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