Darina con alas

El gran círculo

02 diciembre, 2012
Tenía tiempo de no tener un sueño completo. Esta vez soñé que era una abogada, que tenía una pequeña firma con dos amigos de la generación. Nos caían casos de defensa de animales y cosas que nos hacían muy felices. Pero vivíamos de rapiñar pequeños casos frente a una agencia del Ministerio Público que estaba enfrente de nuestras oficinas.

Un día uno de mis socios consiguió un elegante trabajo corporativo en un bufete muy grande y mi amigo y yo nos sentímos defraudados: Fernando era el mejor litigante de los tres y sus muchos contactos y buenas relaciones nos habían dado un buen lugar frente asociaciones de animales y otras causas nobles. Igual que en la vida real, las relaciones públicas no eran lo mío en el sueño.

Trataba de convencer a Fernando de que no nos dejara del todo y él accedía de mala gana a dejar el nombre en el letrero de la entrada, más como una cortesía gramatical que porque de verdad quisiera seguir salvando al Lobo mexicano de la extinción.

De alguna forma Enrique y yo lograbamos sobrevivir, hasta que un día llegaba Jorge, un ex novio mío, que se asustaba muchísimo de verme de traje.

Jorge formaba parte de una red de ambientalistas mucho más radicales y oscuros. Llegó acompañado de lo que parecía ser su tribu y todos usaban ese tipo de ropa orgánica que parecería deshacerse con la lluvia. Me confrontó por mis anhelos corporativistas y yo le quise hacer entender que, así como las semillas obedecían a su mandato de crecer y extenderse al sol, así mi pequeño negocio de litigancia verde crecía alimentada con abonos un poco más mundanos... como pequeños casos de fianzas para borrachos.

Jorge no parecía del todo contento con mi explicación y me invitó a ir "al círculo".

El círculo era un pequeño juego que él había inventado: se colocaba uno enmedio de un gran círculo trazado en la tierra y argumentaba de manera breve y concisa por qué creía estar en lo correcto. La persona que estaba en tu contra, argumentaba también. Por cada argumento de la otra persona tenías que alejarte del centro del círculo. Por cada argumento tuyo, intentar regresar al centro.

La idea es que en igualdad de circunstancias, sabrías realmente que tan centrada era tu opinión...

No temí, porque evidentemente mi ex novio Jorge era un descerebrado come pasto...

Pero aún así, estando en medio del círculo, miré hacia arriba, el cielo azul y me descubrí: no como el centro del mundo, o siquiera del círculo, sino como algo muy pequeño en medio del gran universo azul.

Y más o menos así terminaba el sueño.

D.

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