Darina con alas

La cita pendiente: Silvio 2014

01 abril, 2014

Cada familia tiene su mitología personal. La mía incluye una cita de mis papás en un concierto de Silvio Rodríguez. Eran otros tiempos, claro. Mi madre acababa de regresar de su primer trabajo en Oaxaca y mi padre era "morralero". Según yo, tenía una facha que en algo evocaba al Che Guevara.

Varias décadas después, muchos libros comprados y deshojados de tanto leerlos, después de varias mudanzas y de que el LP mudara a CD y luego se digitalizara, yo conocía la obra de Silvio en cassettes que ponía en las tardes calurosas, tratando de evitar que la grabadora se las comiera con sus ruedas de tiempo.

¿Qué le pasó a esas canciones de Silvio? Las hice mías, las fui adaptando a unas historias tristes (a veces), como en Ángel para un final, al perder un amor; alegres (a ratos), como "Papalote" que marcó una amistad interminable.

Que maneras más curiosas de recordar tiene uno, ¿no crees, Silvio?

Por eso, aún sin verte, te recordaba como eras: la boina gris, el horizonte en calma. Y de fondo esa Catedral tan majestuosa, que siempre ha pedido que nos vayamos con la música a otra parte, porque los ruidos le destemplan la familia, la propiedad privada y el amor.

Acudí a la cita pendiente con huaraches, de los que luego me arrepentí porque el Zócalo, recién lavado por la lluvia, mostraba su cara limpia, pero aún así llena de gente y con charcos. En punto de las 20:00 hrs. Silvio saludó a la concurrencia al Zócalo. Las cifras varían entre El Universal, que reportó 35 mil asistentes y La Jornada, que asegura que 80,000 personas acudimos a la cita.

Una canción de amor

Mi cita empezó con "Una canción de amor" y yo estuve muy muy feliz de verte, como para abrazarte, aunque me quedaras tan lejos. Aunque mis brazos fueran muy cortos y apenas pude mirarte.

"Vamos a hacer el mismo concierto que hemos venido haciendo... con un poquito más para ustedes", aseguraste. Y todos gritamos, contentos, porque no teníamos mejor forma de devolverte el regalo.

La rumba de "Los Días del Agua" nos recordaron lo que muy bien dice Froylán  López Narváez: "La rumba es cultura".

Eran cerca de las 20:30 horas y sonó una de las que, a mi parecer, fue de las canciones más coreadas de la noche "El Papalote", una añoranza de aquellos días de infancia llenos del descubrimiento de las cosas.

Nostalgia

"Hoy recuerdo Mariposas, que ayer sólo fueron humo..." entonaste, mientras la nube de humo del cigarro los chicos que fumaban delante de nosotros nos parecía envolver con nostalgia. Luego nos confesaste que pensaste mucho en México al componerla. Y sí, en México tenemos la creencia que las mariposas blancas son almas de los muertos que rondan en octubre

Óscar Chávez salió al paso para aventarse un "Palomazo" de canciones con sabor a Cuba. Tocó "La habanera", "Por ti" y el bolero de "Flores negras" que todos coreamos como uno solo. Finalemente se despidió con "Macondo", cambiando las mariposas blancas por unas amarillas.

Luego saliste, Silvio, a rendir un homenaje al ya fallecido Santiago Feliú con la canción "Para Barbara", sin darnos tregua cantaste "Mi unicornio azul" y el Zócalo temblaba, estremecido, como buscando entre la gente lo perdido. Pura añoranza.

Nos regalaste también la tetralogía: "Exposición de mujer con sombrero" y entoné "Que joven soy, ¿que me dará la vida, que me dará el amor", como si tuviera 15, 20 años...

La noche es traviesa cuando se teje el azar

El reloj corría sin perdonarnos nada. Bendito, maldito tiempo, que nos trajo en tu voz "La gota de rocío", "Quien fuera" y después, en medio de la plaza, entoné con amor y como una promesa cumplida "Hoy mi deber".

Hacía frío y el final del concierto se acercaba, pero todavía nos deleítaste con "Pequeña serenata diurna", "La Era está pariendo un corazón" y "Ángel para un final".

Te fuiste para regresar a cantarnos "Rabo de nube" y "Reparador de sueños" para dejarnos un poquito de esperanza, por si esta fuera la despedida definitiva.

Nuestra cita terminó con "La maza" y todavía hubo muchos que nos quedamos mirando a las personas que te acompañaban recogiendo los cables del escenario en la pantalla aún iluminada, como una esperanza de luz que titilaba en la noche en que la cita fue cumplida.

D.

3 comentarios:

Beatriz Santoveña dijo...

Bastante conmovedor. Felicidades por la cita cumplida!

Clandestino Bocafloja dijo...

Que te tenga cuidado la vida, el amor o la muerte, porque les puedes escribir su canción.

Soy un fan de tus letras, desde que te conozco y se que de leerlo, Silvio volvería para agradecerte tanto amor.

Siempre lo hacemos.

Espaciolandesa dijo...

Qué lindo.

Me da mucho gusto por ti :)