Darina con alas

Canción de tumba: mienteme como mienten los boleros

24 julio, 2014
En el evento cultural de Intercambios de libros entre twitteros, la persona que me iba a dar mi libro no llegó.

Así que la directiva del evento le pidió a Nereísima que me otorgara un libro. El que ella traía para regalar, pues.

Así fue como llegó a mis manos "Canción de tumba".

Julián Herbert hace una novela biográfica que relata fragmentos de su infancia, con fragmentos de la vida de su madre; usa un lenguaje directo y demoledor, que cuenta la enfermedad y muerte de su madre y la pesadilla de entrar y salir de un hospital.

¿Cómo se sobrevive a ese infierno, a esa desesperanza?

Cada quien va viviendo su naufragio personal con destellos de alegría que se presentan pocos, pero fulgorosos, como las sonrisas que nos arranca de vez en cuando Canción de tumba.

Guadalupe Chávez, la protagonista de la historia, una mujer que se dedicó a la prostitución para sacar adelante a sus hijos, era también una apasionada de los boleros. Entre las notas tristes y mentirosas de esas historias recorrió el país buscando amores, mejor suerte, un pedacito de cielo.

Julián Herbert machaca las teclas de la maquina desde el hospital. Narra, no sólo para matar las horas de espera junto a la mujer enferma de leucemia que tiene a un lado, narra, porque poco o más bien nada queda de la vida de herrancias y vagabundeos, de la pobreza y la riqueza de la vida de la gente si no hay quien lo cuente.

Es un relato lleno de fantasmas y de sombras, de oscuridades que punzan y paisajes tristes en lugares sórdidos que uno no quisiera pisar.

Pero al final se descorre alguna ventana, entra alguna brizna de aire, toca un poco el corazón el conocer a esta gente tan pérfida. Es sólo poner el dedo en la herida, para sentir que uno sigue vivo y aún tiene voz para cantar, aunque sea este un valle de muertos.

Que buena historia, caray, se me acaban las estrellitas para ponerle.

Menos mal que la escala no me dejará mentir. Cinco estrellitas.

D.

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