Crónicas de Feministlán

11 diciembre, 2017
Envié este texto a un concurso. Como no fue seleccionado, lo pongo acá, solo para no quedarme con la espinita. 

La primera vez que estuve cerca de los estudios de género fue en la universidad: algunas de mis profesoras habían formado parte de publicaciones de temas feministas como FEM, publicación feminista que se convirtió en pionera en temas de género. El último número de FEM circuló en 2005 antes de convertirse en una edición cibernética. (Parra, 2005)

En aquel entonces, dentro de la UNAM los estudios de género tenían su residencia en el Programa Universitario de Estudios de Género. Muchas personas de la propia Facultad de Ciencias Políticas desconocían la existencia de un espacio para reflexionar sobre temas que tocaban de manera transversal generación de riqueza, la salud, la gestión del poder y la educación, entre otros muchos temas que eran del estudio e interés cotidiano de los estudiantes.

Sin embargo, a través de páginas de internet, primero en blogs, páginas y posteriormente en comunidades que se expresaron a través de plataformas sociales, los temas de la (amplia) agenda feminista se fueron colando en las conversaciones cotidianas.

El surgimiento de este "feminismo pop" lo convirtió en un tema de conversación que era apto para avivar las conversaciones y crear debate; surgieron entonces muchos tópicos en Internet que acapararon la atención de los medios de comunicación y las nacientes redes sociales. 

Como un recuento, no exhaustivo, pero sí ilustrativo, algunos de los temas propuestos por activistas feministas lograron poder de convocatoria e interés de parte de la sociedad mexicana. Aquí algunos ejemplos:

#MujeresalaCantina

En 2011 un grupo de ciudadanos comenzaron a organizarse contra un par de cantinas que negaban el trato equitativo a las mujeres. La protesta buscaba visibilizar la segregación por género en la Cantina del Bosque y el Restaurante El Mirador. 

La trasgresión de estos dos establecimientos no puede verse únicamente en el plano físico, cotidiano, pues es más bien una expresión de un inconsciente colectivo que aún no ha incorporado la igualdad de género; es la demostración puntual de una mentalidad que se justifica a partir de absurdos como lo es mantener una “tradición”; es la confusión del significado de la palabra “tradición” para justificar la violencia de género. La segregación que se da en estos lugares es clara expresión de una mentalidad que, en teoría, debe estar superada y que además, en acción cae en la ilegalidad. Buscar justificar dicha segregación a partir de la tradición no sólo es expresión de una mentalidad retrógrada, sino que busca utilizar un pasado que como sociedad ya hemos superado para excusar una conducta inexcusable. Decir que por tradición se puede romper una ley es equivalente a decir que por tradición está bien que un policía pida mordida, que un político robe nuestros impuestos, que se golpee a una mujer. Las actitudes en las que han caído nuestros antepasados no siempre son éticas y como sociedad estamos obligados no sólo a recordar, sino también a criticar ese pasado y a superarlo. (De la Cruz, 2011)

#RopaSucia
Como si de ropa sucia por lavar se tratara, las mujeres en distintos foros, comenzaron a contar sus experiencias de machismos cotidianos, incluso en ámbitos profesionales universitarios, académicos o culturales.

Esta denuncia a los "Micromachismos", empezaron a dejar entrever lo arraigado de las prácticas machistas en nuestro país, lo que posteriormente dio pie incluso a una instalación artística (Suárez y Cano, 2016). 

“Tres datos: de los 98 mexicanos que han ingresado a El Colegio Nacional, tres son mujeres; el Premio Xavier Villaurrutia, uno de los máximos galardones de la literatura en nuestro país, ha reconocido a 108 figuras de las cuales 26 han sido mujeres; instaurado en 1945, el Premio Nacional de Ciencias y Artes ha sido concedido a 31 mujeres, frente a 169 varones que lo han obtenido. El panorama que ofrecen estas cifras, más el conjunto de prácticas, prejuicios y manifestaciones machistas presentes en el medio cultural mexicano, motivaron a las poetas Maricela Guerrero, Paula Abramo y Xitlálitl Rodríguez a impulsar el proyecto #RopaSucia, una iniciativa en redes sociales que busca denunciar el sexismo en las instituciones culturales del país.”

La recopilación de testimonios fue cuantiosa: por semanas se utilizó el hashtag para recontar vejaciones, comentarios ácidos, anécdotas dolorosas y vergonzosas del comportamiento machista de hombres y mujeres. El ejercicio queda, como memoria, al buscar la etiqueta aún persiste la necesidad de narrar: que la suciedad no se quede arrinconada.

#MiPrimerAcoso

A principios de 2016 las activistas Catalina Ruiz-Navarro y Estefanía Vela promovieron una labor testimonial en redes invitando a las mujeres mexicanas a replicar una actividad que inició en Brasil, donde en 2015 las mujeres impulsaron la etiqueta #MiPrimerAsedio para crear conciencia sobre el acoso callejero y la violencia verbal que trascendía en violencia física.
La respuesta en las redes mexicanas fue abrumadora: la mayor parte de las respuestas relataban historias de violencia, estupro, pederastia y algunos casos muy graves que llevaban años o décadas en las sombras.
Solo podemos sentir respeto y tristeza por la cantidad de historias que han llegado y siguen llegando. Por supuesto, el exito del hashtag se debe a las miles (¿o millones?) de mujeres que tuvieron la fuerza y la valentía para contar sus historias, que a su vez inspiraron a otras para tener ese valor y no quedarse calladas. Para muchas, fue la oportunidad de desahogar lo que habían callado por años, y al leerlas, muchas empezaron a recordar y reconocer sus propias experiencias de acoso. Quizás lo más desgarrador fue leer las historias anónimas que nos llegaron por el correo interno de la página de Facebook de (e)stereotipas, pues en su mayoría hablan de abusadores que hacen parte de su familia y de cómo otras personas de su familia no les creyeron cuando intentaron denunciar. Sentimos infinito agradecimiento por la confianza que depositaron en nosotras, y sobre todo, respeto y admiración por cada mujer que se atreve a hablar. (Ruiz-Navarro, 2016)
Algunas mujeres incluso se animaron a abandonar el anonimato o contar con más detalles sus historias (Rocha, 2016), en crónicas que rebasaron por mucho las expectativas de las organizadoras y (Ruiz-Navarro, 2016) y visibilizaron la necesidad social de exigir justicia social y acciones concretas para combatir las violencias machistas.

Los diversos colectivos llamaron vía redes sociales a una fecha concreta para realizar una acción conjunta de manifestación: surgió así la convocatoria para la Primavera Violeta, una marcha gestada en las redes y en los colectivos feministas que buscaron llevar esta protesta, largamente anidada a espacios públicos, tomar la calle, visibilizar las voces para exigir justicia por años de impunidad y víctimas de distintas latitudes.

#24A
“Nos dijeron que debíamos tener miedo porque estamos solas, pero somos muchas solas que pueden estar unidas, somos fuerza y poder desarticulado a través del miedo y del odio que se nos enseñó debíamos sentir hacia las otras.”, escribió Cynthia Hijar una de las convocantes a la marcha, que se llevó a cabo el 24 de abril de 2016, en un evento que reunió a toda clase de colectivos que quizá se habían leído o no se conocían, pero que se puso cara y nombre ese día. 
Es cierto que en este país nos matan. Que la cosa es tan nada para las autoridades, que después de décadas de nombrarlo, se sigue pretendiendo que esto no sucede mientras diariamente son asesinadas niñas y mujeres en todo el país.
Que la violencia sexual permea a toda la sociedad, en cada una de sus modalidades desde la familiar hasta la comunitaria, y que es tan cotidiana e impune que los hijos acomplejados de los parásitos capitalistas pueden violar mujeres y niñas sin ser castigados.
Que el feminicidio ha sido tan promovido desde la narrativa obsoleta de que las mujeres somos objetos, que aún después de nombrarlo y denunciar todos los días nuestras condiciones, se siguen haciendo bromas sobre ello, o que incluso cualquier cantante prefabricado con recetas de macho sombrerudo puede usar el tema para hacerse publicidad de la manera más asquerosa y utilitaria con un video musical donde la masculinidad hegemónica, fácilmente quebrantable, busca revancha asesinando mujeres y sexualizando el acto.
Es cierto que todos los días recolectamos ejemplos de cómo la violencia estructural nos somete a sufrimiento y terror en la escuela, en el trabajo, en la calle, e incluso en nuestras relaciones de pareja. (Híjar, 2016)

El #24A, o Día de la marcha contra las violencias machistas, fue un éxito desde el punto de vista de la Convocatoria: cerca de 20 estados de la República realizaron sus propias marchas o tuvieron manifestantes en la ciudad de México con la finalidad de visibilizar la necesidad de atender la emergencia nacional de desapariciones, violaciones y feminicidios. (Ilizaliturri, Arturo. 2016).

#SiMeMatan
Tras darse a conocer el hallazgo del cadáver de una mujer en Ciudad Universitaria, ante la presión de los medios y la sociedad por saber más del caso, la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México reveló, a pocas horas de conocerse la noticia, más datos sobre la víctima, explicando en varios twitts que la víctima era “alcohólica” y “mala estudiante”.

Esto provocó una oleada de críticas e impulsó la creación del Hashtag #SimeMatan en la que mujeres expresaban su molestia ante la constante de culpar a las víctimas de violencias machistas, justificando las agresiones por comportamientos, vestimentas, horarios de salida o incluso, las relaciones establecidas (o no) de las mujeres afectadas. 

Activismos más allá de las arrobas
Las activistas involucradas con “la idea radical de que las mujeres somos personas”, (como dijo alguna vez Ángela Davis), han llevado sus acciones de cronistas, talleristas, reporteras, artistas, perfomanceras a medios públicos y han reflejado su acontecer diario en bitácoras públicas que te permiten conocer más de cerca a las “feministas”, para quitarle el tufo a “mala palabra” a la declaración abierta de que uno considera que todos deberíamos tener las mismas libertades, obligaciones y derechos.

Mientras que algunos de los movimientos se desarrollan de manera abierta, expresamente respaldados por organizaciones como la UNAM o incluso la ONU, como el muy comentado y documentado HerForShe, que cuenta con voceros internacionales como la actriz Emma Watson; otros movimientos se mueven en la clandestinidad, como redes de apoyo a mujeres maltratadas o páginas que dan a conocer alternativas de interrupción del embarazo para mujeres con escasos recursos que requieren orientación y apoyo.

"A la caza de las feminazis"
Para muchas páginas del Internet sobre temas feministas el acoso es una constante. Los ataques van desde intentos de insultos constantes en foros y secciones de comentarios, hasta intentos de hackear las páginas o al menos hacerlas caer mediante ataques de denegación de servicio.

Ante nuestra creencia de que "otro mundo es posible" los ataques y se han recrudecido, llevando a muchas activistas a un panorama desolador: amenazas de golpes,  violación y muerte son recurrentes en foros donde las usuarias de redes sociales tocan temas relacionados con el feminismo.
Incluso existen páginas que dicen ir a la caza de las feminazis y han declarado auténticas “guerras” a páginas y activistas. Sobre la seriedad de estas amenazas se puede abrir debate, pero hay claridad en su persistencia.

Para muchos usuarios del Internet el feminismo es un tema incómodo y las decisiones personales que hay que tomar día a día en temas de identidad de género resultan un dilema constante.

También es frecuente ver debates sobre otros temas de la agenda feminista, como el uso del lenguaje incluyente o la necesidad o no de zonas designadas para mujeres en el transporte público: para muchas personas estos debates son innecesarios, ridículos y constante oportunidad para atacar al movimiento.

Para quien hace activismo parece necesario tener una lista de “preguntas y respuestas frecuentes” para cortar y pegar, ante los detractores que buscan siempre retar la paciencia de quien se adscribe como feminista.

¿Seguir siendo una diana móvil?

Aunque el panorama actual parece poco alentador, hay algunos indicios que nos permiten tener esperanza. El incremento del debate en sí, ya es una métrica que nos lleva a sentirnos más motivados a abanderar causas que pensamos justas. Entonces, ¿qué podemos esperar para el, aparentemente, lejano 2027?

Aquí algunas predicciones, basadas en el desarrollo de canales de comunicación y formas de organización y asociación social derivadas del uso de las plataformas sociales para realizar ciberactivismo en temas de género

Más interlocutores, más formatos

Cada vez surgen más y nuevas voces que tienen interés en tratar temas de género, incluso desde esta perspectiva pop, no necesariamente ligada a la academia. El trabajar las bases, desde personas para quien las acciones de las feministas podían parecer lejanas y acercarlas a tomar decisiones que no habían considerado o incluso salir de ciclos de violencia o relaciones dañinas.

Los vlogs y bitácoras de las feministas de México y el mundo han alcanzado más audiencias gracias a sistemas de transmisión en tiempo real, como Periscope o Youtube. El activismo toma caminos inesperados, canciones, talleres, e incluso cambia la manera en que las mujeres compran, en espacios como el Mercadito feminista contra la violencia económica, un grupo en el que se fomentan formas de comercio como el trueque o el “hazlo tú mismo; mientras se busca evitar formas de consumo como el “fast fashion”.

Mientras más resonancia alcanzan estos debates también hay más oportunidades para alcanzar a nuevas audiencias, que quizá no habían tenido un contacto con estos conceptos: las ideas relacionadas con la libre elección, la equidad laboral, el derecho a la salud, por ejemplo, podrán ser cabildeadas con mayor éxito, impulsando políticas públicas que favorezcan la salud y libre desarrollo de las mujeres.

Crece el contraste en el movimiento
Mientras el feminismo y sus variantes encontrarán detractores externos fortalecidos con el anonimato, dentro del propio movimiento la polémica y el debate también suele ganar protagonismos en foros, redes, grupos e incluso conversaciones privadas.

La mayor parte de los debates parten de confrontación de ideas de feminismos que disienten; por ejemplo, entre las que están a favor de la abolición de la prostitución o quienes están a favor de que la misma sea regulada; entre muchas otras posturas que parecen irresolubles, en cuanto a que tienen argumentos diametralmente opuestos, que no dan lugar a la reconciliación.

Sin embargo, la posibilidad de leer, conocer y contrastar estos argumentos tiene una gran riqueza en cuanto a la posibilidad de llevar a la palestra información, críticas y lecturas más profundas de los temas en debate. 

3.    Transversalidad, interseccionalidad, globalidad
Debido a que las voces y relatos de mujeres de todo el mundo pueden llegar a través del Internet, esta ventana al mundo permite conocer historias del “ser mujer” en diversas situaciones, contextos culturas. Bajo diversas limitantes económicas, sociales.

En particular en realidades latinoamericanas nos sentimos identificadas: con los relatos y las voces surgieron nuevas narrativas y más representaciones en distintos países, que narraron otras realidades latinoamericanas (Giaganti, 2016), lejanas geográficamente, pero cercanas en cuanto a vivencia.

La “sororidad”, esa palabra que alude al sentimiento de hermandad femenina, comenzó a germinar en foros, blogs y toda clase de espacios donde se hizo un llamado a terminar las guerras de mujeres vs. mujeres proclamadas como “lo más normal” en la cultura popular.  

4.    Lo personal es político.
Con la reciente muerte de la activista Kate Millet, surgieron múltiples críticas a las feministas que se reconocían como tal por “moda”, que poco o nada conocen de algunas de las pensadoras más significativas del feminismo (aún por definir la bibliografía mínima indispensable para poder decir que uno es feminista, sin que te mal mire alguien). 

Es de esperarse que esto continuar y se recrudecerá el análisis público de las figuras que se reconocen como feministas; por ejemplo, Tamara de Anda (Plaqueta), comunicadora que cobró relevancia reporteando lugares gastronómicos y turísticos; ha sido señalada por firmar sus artículos de temas de la agenda feminista tratados de manera ligera. Pero la propia Tamara da a conocer en su conocimiento de los temas feministas no es a profundidad, pues apenas se está formando una opinión sobre muchos temas. (De Anda, 2017)
Para bien o para mal, la vida personal de las activistas del movimiento seguirá en la mira.

De la fundación de Feministlán

La palabra Feministlán, usada de manera simbólica por internautas de blogs y foros, hace alusión a un territorio imaginario dentro del espacio digital donde los temas de la agenda feminista son prioritarios.

De cierta forma los límites de Feministlán se han ido extendiendo hacia zonas inexploradas, pero necesarias, creando tutoriales sobre el uso de la copa menstrual, direcciones para personas que necesitan interrumpir legalmente su embarazo o refugiarse de sus maridos golpeadores.

La existencia de Feministlán como lugar imaginario en donde el debate y el intercambio, solo es posible debido a la vinculación a través de canales digitales; el intercambio y, en muchos casos, la complicidad de las mujeres está basada en la constante convivencia de quienes están lejos, pero son cercanas en cuanto a su vivencia.

“Entre las cosas más bonitas que me ha dejado el internet está el saber que otras mujeres son mis hermanas”, expresaba una usuaria en Twitter, quien, tras terminar una relación conflictiva recibió 
muestras de aprecio y afecto de todo el mundo. ¿Es este lado humano y compasivo de las redes sociales la puerta de entrada para sociedades más justas y amorosas?

Vete a leer
Ante los mensajes, ataques o comentarios mal informados de los trolls, un argumento constante de parte de las feministas es “vete a leer”, como forma de remarcar que los estudios de género realmente requieren una argumentación y no están basados solo en la “experiencias” y “pareceres”, pues se trata de violencias sistémicas, que requieren mayor profundidad.
Es tarea de todos los interesados en el tema seguir leyendo, contrastar, pasar de los artículos de buzzfeed y las recolecciones de twitts a textos más serios: pero empezar por aquí es un primer paso que no debería ser desestimado.

Referencias:

De la Cruz, Nora. (2011). Mujeres a la cantina. 2 de septiembre, 2017, de La fábrica de mitos urbanos Sitio web: http://www.fabricademitos.com/mujeres-a-la-cantina

De Anda, Tamara. (2017). Feministas que no quieren a la gente trans. 9 de septiembre, 2017, de El Universal Sitio web: http://www.eluniversal.com.mx/tamara-de-anda/feministas-que-no-quieren-la-gente-trans  

Giaganti, Silvina. (21 de octubre, 2016). Vivas nos queremos. 2 de septiembre, 2017, de New York Times Sitio web: https://www.nytimes.com/es/tag/vivas-nos-queremos/?mcubz=0&mcubz=0
Híjar Juárez, Cynthia . (2016). La primavera será violeta el #24A. 9 de septiembre, 2017, de Cimac 


Ilizaliturri, Arturo . (2016). La primavera violeta del #24A. 9 de septiembre, 2017, de Distintas latitudes Sitio web: https://distintaslatitudes.net/la-primavera-violeta-del-24a

Parra Toledo, Alejandra (2005). Fem publicación feminista pionera en América Latina se convierte en revista virtual. 2 de septiembre, 2017, de La Jornada Sitio web: http://www.jornada.unam.mx/2005/10/03/informacion/86_fem.htm

Reina, Elena. (5 de mayo, 2017). Polémica en México tras culpar la Fiscalía a una joven de su propia muerte. 9 de septiembre, 2016, de El país Sitio web: https://elpais.com/internacional/2017/05/05/mexico/1493949825_841060.html

Ruiz-Navarro, Catalina. (2016). #MiPrimerAcoso: la historia detrás del Trending Topic. 9 de septiembre, 2017, de Vice Sitio web: https://www.vice.com/es_mx/article/bned78/miprimeracoso-la-historia-detras-del-trending-topic

Rocha, Fabiola. (2016). Mi primer acoso. 9 de septiembre, de Regeneración Sitio web: 

Suárez Gómez, Ainhoa y Cano, Jorge (2016). #RopaSucia: misoginia y machismo en el medio cultural. 2 de septiembre, 2017, de Horizontal Mx Sitio web: http://horizontal.mx/ropasucia-misoginia-y-machismo-en-el-medio-cultural

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