Carta de amor a quien corresponda...

04 septiembre, 2007
Hace mucho que no escribo una carta de amor... la principal razón de esto es que últimamente mis cartas de amor han sido mal entendidas...

¿Cómo expresar el amor si no es con las mismas palabras que ya han sido dichas? ¿Y si uno va más allá de las palabras y quiere expresarse con palabras nuevas, como clavicordio, misterio, andanada, decadente, retoño, milagro, azúcar, pastura, homogeinización...?

¿Y que tal si mi amor sólo podría materializarse en masajes en la espalda y en el sudor tuyo mezclado con el mío?

¿Y que tal si mis caricias no saben hablar, y tengo que contentarme con las palabras, que en cualquier día hábil deben cruzar el tiempo para expresarte algo tan simple como... Estoy enamorada de tí?

¿Y quien dice que estoy enamorada de tí es simple? Lo he dicho yo, lo dije en un arrebato, en un intento por clarificar lo oscuro y arrojar luz sobre las cosas complicadas de la vida, como si la sombra, la silueta, el perfil de algo nos dijera un todo.

Sólo sé que mi amor es un edificio pintado por Escher, donde hay mil puertas a mundos desconocidos y escaleras que bajan cuando deben de subir... Hay sitios que yo no conozco, entrelazadas cintas de Moebius del destino, allí, donde debería estar mi corazón sólo hay espacio para una locura saltarina y frágil.

Esa locura es la que te ama. Esa locura es la que se empeña en decir que aunque me correspondas, nunca encontrarás mi amor en la misma puerta que en donde se encontraba ayer, porque a diferencia de las hormigas en la cinta de Moebius, yo si me estoy moviendo.

Perdoname por quererte con este ruido viejo de clavicordio, por amarte con ansia decadente, por adorar tus labios, milagros de azúcar. Perdoname por esta andanada de palabras, misteriosa pastura creciendo, alimentando la tibia leche que llevo a homogeinizar y escurre de mis pezones, para alimentar este amor turbio y suave, que va creciendo día a día, que a veces dejo llorando en su cuna, por este amor que yo, mala madre, dejo abandonado hasta la noche... y luego mientras duerme, le arrullo con voz tibia...

D.

6 comentarios:

John Bauer dijo...

mm, tdoo genial excepto por las referencias cubanas, bravo, si el recipiente no lo sabe apreciar, pues mal por él, es genial

Darina Silverstone dijo...

Ja. Las referencias cubanas...

¿Sabes qué?

Aún no la envio, pero ustedes son el publico selecto para el que la puse a prueba.

Si me animo a mandarla, esperaría respuesta...

Pero yo no ero tan valiente.

D.

P. D. Retomaré tus sugerencias, quizá esa parte salga sobrando.

Mar dijo...

Muy lindo tu post.
Cómo expresar el amor de una forma que no haya visto la luz anteriormente???

Pequeña Saltamontes dijo...

Esta es la carta de amor más bella que he leído.

Irais dijo...

Me recuerda algo que escribí alguna vez...en alguna servilleta que debe estar en la basura. Como diría Pessoa, las cartas de amor son estúpidas. Jajaja, la verdad yo no lo creo así, pero sí creo que el amor trasciende las palabras convencionales, y los sonidos convencionales, y las caricias convencionales. Me gustó mucho tu post.

Darina Silverstone dijo...

Mar: El amor es siempre el mismo, y de todas formas es inédito... Habría que buscarle el punto medio.

Pequeña saltamontes... Gracias!

Irais: Hace mucho que no escribo en servilletas... pero es siempre bueno tratar de ir más allá de los soportes convencionales.

No conocía la afirmación de Pessoa...

Pero es Pessoa, debe tener razón.

D.