It`s my party and I cry if I want to

21 junio, 2018
Después de un mes de rumiarlo, ya puedo aceptar que mi cumpleaños fue muy trágico y decepcionante para mí; pero todo surge de tener expectativas sobre las cosas.

Resulta que yo quería planear una fiesta de karaoke con mis amigos, pero entre la mudanza y el viaje del que hablé acá, en realidad no me dio tiempo de planear nada.

Así que llegó el día de mi cumpleaños y mis papás me invitaron a desayunar; mi hermana no fue y eso me entristeció un poco, pero bueno, imaginé que partiríamos un pastel por la tarde.

Me fui a hacer compras para la semana y sobrevivir en el departamento, pero mis papás me pidieron que volviera a casa para la breve celebración familiar.

Regresé, efectivamente, pero como cada quien andaba en sus asuntos, en realidad sentí que no me prestaban atención y volví de muy mala gana a casa.

Luego tembló.

Hubo un debate de los candidatos a la presidencia.

También logré hacer funcionar el cable HDMI en la tele que me prestaron.

Lo que se gana. Lo que se pierde.

La verdad sigo con ganas de reunirme a festejar, tengo una de esas hambres de abrazos que no se calman tan fácil, pero en estos días en que un abrazo sincero no se encuentra tan fácil me siento un poco descolocada.

¿Qué fue de mi primer mes en esta nueva vuelta a la tierra? Mucho trabajo, aprender a separar porciones para cinco días de la semana, por fin me decidí a ir al dentista (me quitarán las muelas del juicio en una semana) y ya tendré (más) tiempo de quejarme.

D.

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