Darina con alas

Historias del No

13 septiembre, 2011
Ustedes NO están para saberlo, porque fue una tarea asignada la semana pasada, pero me pidieron provocar negación en mis congéneres.

Las reglas fueron las siguientes:

a) No podía ser nadie de mi familia
b) Conseguir 5 negaciones por día
c) Durante una semana

He aquí la historia de las negativas.




Dìa 1: miércoles 7 de septiembre

Empecé el día inventando una calle imaginaria: Juventino Rosas.

Le pregunto al hombre que va a un lado mío y afirma conocerla, pero dice que no sabe bien el rumbo.

Luego le pregunto a otra persona, que me dice que No la conoce. Le pregunta a dos personas más, que aseguran que en ese rumbo no hay una calle así.

Bajo del autobús y pregunto por un cine a una señora.

Me dice que no lo conoce.

Vuelvo a preguntar por la calle de Juventino Rosas a otra mujer, con su hija.

No la conoce.

Pregunto la hora a una desconocida.

Tenía reloj.

En el camión pregunto por la Juventino Rosas a una chica rubia.

No la conoce.

En el alto pregunto por una veterinaria canina a una mujer.

No saben donde está.

Día 2. jueves 8 de septiembre

Cambié de rumbo y pregunté por una calle que si existe en esa zona.

Una chica me dijo que NO sabía

Luego un muchacho me dijo que el pesero No pasaba allí, sino enfrente.

Crucé la calle y pregunté de nuevo. La mujer No sabía de que calle hablaba.

Luego me subí al pesero y pregunté: ¿Está muy lejos el hotel Camino Real?

Y la señora que iba junto a mi me respondió: No, no está muy lejos.

Al salir del evento y regresar a mi oficina, pregunté por los contenedores de pilas usadas.

Los policías aseguraron que No conocían ninguno cerca.

Dìa 3 viernes 9 de septiembre

Día en que se casó mi tía y me la pasé pidiéndole canciones al señor que fue a tocar en la guitarra.

Le pedí: “Wendoline, Balada para Adelina, Y la amo, Sueño de una noche de verano y Eugenia”

El cantante no tenía ninguna de esas. Fui alternando las peticiones hasta que se veía algo molesto, porque pedí varias que eran evidentemente instrumentales.

Día 4: sábado 10 de septiembre

Fui a tomar una cerveza con un amigo y le hice peticiones inverosímiles al mesero.

Primero le pedí un helado, me dijo que no tenían.

Le solicité que me trajera unas crepas, me dijo que no preparaban cosas dulces.

Después solicité que me trajeran chiles encurtidos y me dijero que NO tenían, sólo había cacahuates.

El nivel de desesperación del mesero parecía ir en aumento.

Le pregunté al mesero que a que hora llegaba la música viva y me aseguró que el sábado NO se presentaba, que sólo iban los viernes.

Para cuando terminé, le pregunté a mi amigo que si saldríamos de nuevo y me dijo que NO.

 Dia 5: Domingo 11 de septiembre

Fui a la feria de la enchilada y pedi platos poco convencionales.

Primero pedí unos chilaquiles y me dijeron que No los preparaban, pues se concentraban en las enchiladas.

Luego pedí unas enchiladas de Camarón, pero me dijeron que No tenían que buscara en otro puesto.

En el puesto de enchiladas con productos marinos, pedi unas de cecina. También me enviaron a otra parte, pues No tenían.
 
Llegue a un estante donde vendían pulques y pedí uno de avena, me dijeron que No tenían de ese sabor.

Finalmente fui a un puesto donde vendían masa y pregunté por unos Tlacoyos. Me dijeron que No los preparaban, hasta más tarde.

Día 6: Lunes 12 de septiembre

Subí al metrobús y venía escuchando el radio cuando se cruzó en el camino un auto pequeño, de color rojo. El chofer dio un frenazo fuerte y abrí los ojos, que tenía cerrados.

Le pregunté a mi compañera de asiento que si había visto las placas del carro con el que casi nos estrellamos. Me dijo que No.

Le increpé al chofer su descuido y me dijo que No era su culpa, que no hubiera podido esquivarlo de otra forma.

Luego solicité permiso para bajar, alejando que me había impactado mucho el evento y le pregunté a la persona frente a mi. ¿Baja en la siguiente? Me contestó que No.

Al bajar, le pregunté al policía que si podía hacer uso de los sanitarios de la estación y me informó que No, que eran sólo para el personal.

Llegué tarde a mi oficina y le pregunté a la secretaria si alguien me había dejado un recado. Me informó que No.

Dia 7: Martes 13 de septiembre

Tenía pendiente un trabajo a distancia con un colaborador en Colombia. Me conecté.

Le pedí que me diera las claves de acceso para el sistema.

Me dijo que No, que aún no las tenía.

Le dije que si podía avanza en la depuración de la base de datos.  Me dijo que No, que prefería que esperara a que él terminara sus cambios.

Me comuniqué con mi jefe, para quejarme del comportamiento del ingeniero y le pregunté si había algo más que pudiera hacer.

Me dijo que No, que prefería que me llevara la computadora a casa, para trabajar desde allí.

Me traje mi equipo a casa y tras recibir un tutorial sobre una parte de lo que tenía que hacer, pregunté si podía adelantarme en otras secciones.

Me informaron que No, que era necesario terminar esa sección, pues tenía prioridad.

Le pedí a la persona que me solicitó hacer esta tarea la explicación y me dijo que No me la daría, hasta el siguiente día.

D.

7 comentarios:

Anhelo dijo...

Jaja, me encantó el sábado. El último día ya no estuvo padre. Y todo esto para qué es?

Darina Silverstone dijo...

Anhelo:

Me dijeron que era para que cobrara conciencia de que recibir un No, no era tan malo...

Y superara un poco la ansiedad que me da el rechazo.

Buen fin de semana!

D.

Tom R, dijo...

Aunque al pincipio hiciste trampa descaradamente (si te inventas una calle, obtendrás un NO con toda seguridad :P), después te corregiste un poco y fuiste buscando la negación por otras vías más divertidas para ti, porque el músico aún debe estar acordándose de tu familia jajaja

Es una tarea entretenida y que, a pesar de lo que parece, creo que no es sencilla de lograr sin forzar un poquito la negación. Te imagino con una sonrisa malévola cada vez que obtenías un no por respuesta.

Vian dijo...

El otro día medio borracho y medio enfermo me encontré frente a una barra de licores. No sé que me dio, per cuando fui a sacar el dinero saqué unas recetas médicas y las pasé, muy serio. Me intentaron explicar, claro.. pero no me dejé engañar. Al final una chica que atendía la barra -¡y en patines!- me terminó pasando una de las pastillas recetadas que le andaba en un bolsillo.
Yo creo que en insistir está la clave.
Saludos.
Buen texto.

Darina Silverstone dijo...

Tom:

Eso fue justo lo que me dijo mi amigo psicólogo, que hice trampa y me mandó a hacer el ejercicio de nuevo.

Pero esta vez haré preguntas sólo a hombres, por ejemplo: ¿Alguna vez me darás un concierto de trombón a mi solita?

Vian:

Licor, medicinas y patines...

Eso da para un cuento. ¿Verdad?

D.

Pequeña Saltamontes dijo...

Interesante ejercicio.

E interesante crónica de él.

Me encantó sobre todo lo del martes 13, ya que fue todo como más natural.

No dejó de parecerme chistoso eso... que igual sin buscar las negativas, se dieron.

Darina Silverstone dijo...

Salta:

Creo que ya estaba más mentalizada en que algunas respuesta serían No, así que ya nada más hice las preguntas correctas.

D.