1000 es un número grande

17 abril, 2011
Esta entrada la iba a escribir el día de ayer; pero como es normal, a veces la vida no resulta como uno la planea.

Ayer en mi casa hubo variaciones de voltaje que impedían que escribiera.

Y hoy estoy algo cansada, porque ayer me fui de farra, me moje, me reconcilié un poco con mi vida (con una etapa de mi vida, sobre todo) y ya estoy de vuelta, como si viniera desde otro mundo.

Explorando la teoría del eterno retorno.

Este blog se creo el 18 de Marzo del 2007, lo cual quiere decir que ya tiene más de 4 años.

En ese tiempo le he cambiado de nombre cuatro veces: pasó de ser "El Templo del Morbo" a "La Calle Melancolía", hace poco le llamé "Vuelta de Hoja" y recientemente narra "Las aventuras de la Minifalda Vengadora".

En estas 4 etapas he conocido a mucha gente, me he enamorado muchas veces (con ese vicio mío de enamorarme en cada esquina), me han roto el corazón, también he pateado yo algunos corazones (Corte a la escena de los Simpson donde la malvada chica arranca el corazón de Bart y lo patea, mientras dice "Ya no vas a necesitar esto"), he conocido muchas canciones, leído buenos libros, visto muchas películas, andado por muchos caminos, estrechado manos nuevas de gente que ya no volveré a ver nunca (espero) y de otras que se han colado en mi vida de modo que ya no tengo que estrecharles la mano, porque con un golpe de viento sé que necesitan de mi.

La vida, pues...

Yo, que no estoy vacunada contra el azar, me he topado de frente con muchas cosas en mis andanzas por los tejados, pero aún así creo que este blog sigue siendo algo ingenuo, fiel a su pretensión de vivir como el arte de conjugar verbos, que planteó alguna vez el Indigente, quien fue el primero en comentar.

Por cierto, ya no me comentan como antes; creo que mis amigos tienen menos tiempo, mis enemigos ya se dieron cuenta de que no soy tan peligrosa como pensaban y el resto de la gente viene buscando los horarios de los restaurantes que a veces coloco, como por descuido.

También mi vida es menos interesante, creo yo. Sobre todo después de leer esta entrada, ahora no hay viajes a Europa, ni tesis recién publicadas; pero sigo leyendo libros bonitos, aunque pienso que ya no escribo cosas tan interesantes, pintorescas, coloridas, lluviosas.

Eso si, tengo, un montón de preguntas como estás y deseos como estos. Me encantaría decir que he tenido una evolución notable en mis gustos y aficiones, en mi guardarropa, ni en mi intento de encontrar el amor (Sin éxito) 

Pero no, aquí sólo envejezco, no cambio.  Aún me gusta que me celebren mi cumpleaños, me den regalos en Navidad y la lista de los regalos que deseo no ha cambiado. Aún me emociono con un vasito de esquites y seguramente lo seguiré haciendo hasta que ya no pueda masticarlos.

Tal como cuento en esta entrada  llevo ya bastante tiempo en el mundo de los blogs como para saber que todos mentimos un poco en un blog.

Posiblemente una de mis autodescripciones más honestas no la hice yo, sino Efraín Huerta en esta entrada.

Quizá algún día llegue a ser esta chica, que escucha abrirse las flores, mientras tanto, me conformo con ser la otra chica, la de la minifalda vengadora (que no siempre gana, por cierto), pero que algunos días obtiene pequeñas victorias como esta. 

En realidad esta entrada no habla de nada, de nadie, es sólo un agradecimiento a quienes han estado.Al primero en comentar mis entradas, el Indigento, a mi cómplice de siempre en películas y música, Juan, a Nezumi, que me ha dado siempre el apoyo, la comprensión, el tiempo, la luz de su cámara y su compañía; a Iqui, quien me ha enseñado tantas cosas útiles;  a Yareli, que es como la hermana que la vida me envió; a Stardust, a Edel, a Rinobod; a Mar, a Natalia, que saben la historia; a Luna Mediana, a Omnimayas, a Fher, que desde lejos me han tocado con sus ojos; a Tomás, a David, a Raúl, La pequeña Saltamontes, a Marisol, por el tiempo, la dedicación, los ojos; a mis cómplices regiomontanos, mi esposa Mynn y Ajax (mi matemático favorito)... y a tanta gente que se me escapa ahora, que ha sido mi interlocutor, mi lector, mi escucha, mi reinterpretante, mi razón para seguir escribiendo.

Finalmente gracias a Daniel Barbosa por darme ánimos en su último correo.

Si, lo haré. Seguiré escribiendo Daniel.

Un abrazo a todos, aún si no me están leyendo.

D.

6 comentarios:

Lumediana dijo...

Mujer a mi me gusta la compleja simplicidad de tu lenguaje que me hace ver la cotidianidad de manera poetica, asi que no se te ocurra irte del mundo de los blogs.
Abrazos cosmicos!

JM dijo...

Coincido con Lumediana, tienes una perspectiva única para percibir y plasmar en texto las aventuras de esa minifalda vengadora, saludos =)

Yareli dijo...

little sister don't you... cantaría elvis, pa' nosotras!

Pequeña Saltamontes dijo...

Al contrario, gracias a ti.

Y sabe que aunque no comente muy seguido, te sigo leyendo.

Espero seguir disfrutando de tus letras durante mucho tiempo n_n

Juan dijo...

cuatro años ya??

como siempre, ha sido un placer tanto leerte como verte!!!

Darina Silverstone dijo...

Luna:

Muchas gracias por las felicitaciones, Luna lunera.

JM:

Gracias, por acá seguiremos otro rato.


Yare:

Cantemos!

Pequeña:

Yo también te leo con mucho gusto.

Juan:

Ya nos toca vernos!

D.